Resumen

En junio de este año el público limeño tuvo la suerte de ver una gran exposición titulada Futurismo y velocidad, auspiciada por la Embajada de Italia y el Instituto Italiano de Cultura en Lima, en el tradicional Museo Italiano, como si las obras hubiesen sido escogidas ad hoc para sus salas. Sin embargo, la extraordinaria colección solo reunía cuadros de una segunda generación de pintores futuristas, presentados por un acertado estudio de Maurizio Scudiero. Animado por esta circunstancia, decidí escribir unas notas sobre el primer futurismo, el de su creador F. T. Marinetti y sus seguidores, sus ideas estéticas, políticas y sus aportes, con el fin de dar al lector los datos para que establezca el puente entre las dos generaciones.