Resumen

La Balada de lo Imposible
Individual de dibujo de Gala Albitres.
Galería Índigo
Hasta no hace mucho creí que un joven con aptitudes artísticas podía iniciar su aprendizaje del dibujo al ingresar en una escuela de arte y alcanzar allí una gran pericia. Pero pensando en algunos grandes dibujantes locales cuyo trabajo admiro y respeto –como Martín Moratillo y José Luis Carranza, por ejemplo–, descubro que ellos llegaron a sus respectivas escuelas manejando ya un dibujo solvente, adiestrado durante varios años de práctica intensa con lápiz o bolígrafo sobre cualquier papel que tuvieran a mano e, incluso, dentro de los márgenes de sus cuadernos escolares. Eso explica por qué cada uno de ellos literalmente despegó cuando estudiaba la carrera y explica también por qué aquellos que dibujaban apenas lo suficiente como para aprobar el examen de admisión, difícilmente alcanzaron ese mismo nivel durante los pocos semestres académicos. El tiempo invertido en dibujar marca la diferencia. (“Nadie nos quita lo dibujado”).