PAIDEIA XXI
Vol. 9, Nº 1, Lima, enero-junio 2019, pp. 37-52
ISSN Versión Impresa: 2271-7770; ISSN Versión Electrónica: 2513-5700
ORIGINAL ARTICLE / ARTÍCULO ORIGINAL
NEW APPROACHES TO FOREST MANAGEMENT
FROM A HUMANIST ETHICAL PERSPECTIVE
NUEVAS APROXIMACIONES AL MANEJO
FORESTAL DESDE UNA PERSPECTIVA ÉTICA
HUMANISTA
Rodrigo S. Arce-Rojas1 & Carlos A. Soria-Dall’Orso2
1
Universidad Ricardo Palma. Dirección: Jr. Nazca 247, Dpto. 201, Jesús María, Lima, Perú.
rarcerojas@yahoo.es
2 Universidad Nacional Agraria La Molina. Lima, Perú. carlos.soria@pucp.pe
Author for correspondence: rarcerojas@yahoo.es
This article reviews some of the ethical premises from which those involved
usually approach forest management with the aim of contrasting them with new
approaches to forest management that allow a more diverse and humanistic
approach to Peruvian forest ecosystems. For this purpose, a relevant
bibliographic review was carried out, complemented by eld experience in the
Peruvian Amazon. It is concluded that the Peruvian forest productive sector
has to broaden the moral community to develop a more respectful interaction
with the forest that surpasses objectives fundamentally centered only in wood
and in economic income. From this perspective, it is important to conceive
of forests as socio-ecosystems as it offers a more integral perspective of
interrelations between society and nature and allows a better coupling between
ecological systems and social systems. This approach makes it possible to
combine classical forest sciences with philosophy, ethics, aesthetics and life
sciences. It is argued that this is the only way to speak of forest sciences
with consciousness, with a sense of transcendence, and sustainability. From
complex thinking it is possible to understand forests in more human terms
by escaping the mental bonds of treating it as a resource that is only useful
ABSTRACT
doi:10.31381/paideia.v9i1.2262
Arce-Rojas & Soria-Dall’Orso
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INTRODUCCIÓN
Si se quisiera hacer una
periodización gruesa de la evolución
de la historia forestal a nivel global
se reconocería las siguientes fases:
i) Explotación, ii) Regulación, iii)
Manejo Forestal Sostenible, iv)
Forestería social y v) Reencuentro con
la naturaleza (Kimmins, 1997). Aquí
forestería social tiene una acepción
amplia que incluye la participación
de todos los actores involucrados en
la toma de decisiones sobre el destino
de los bosques. Incluye además el
reconocimiento de los múltiples
valores que hay en la sociedad y que
no se reduce a una conceptualización
maderera. Por ejemplo, en el caso
in being exploited. Finally, it is afrmed that respect for forests is a way of
respecting humanity itself.
Keywords: complexity – complex thinking – ethics – forests – humanism
Este artículo revisa algunas de las premisas éticas desde las que usualmente
los involucrados se acercan al manejo forestal con la nalidad de contrastarlas
con nuevas aproximaciones al manejo forestal que permitan fundamentar un
enfoque más diverso y humanista para los ecosistemas forestales peruanos.
Para el efecto se realiza una revisión bibliográca relevante sobre el tema y
se complementa con la experiencia de campo de los autores en la Amazonia
peruana. Se concluye que el sector productivo forestal peruano tiene que ampliar
la comunidad moral para desarrollar una interacción más respetuosa con el
bosque que supere objetivos fundamentalmente centrados solo en la madera y
en los ingresos económicos. En esta perspectiva, es importante concebir a los
bosques como socioecosistemas en tanto ofrece una perspectiva más integral de
interrelaciones sociedad naturaleza y permite un mejor acoplamiento entre los
sistemas ecológicos y sistemas sociales. Este abordaje permite religar las ciencias
forestales clásicas con la losofía, ética, estética y las ciencias de la vida. Se
sostiene que sólo así se puede hablar de ciencias forestales con conciencia, con
sentido de trascendencia y de sostenibilidad. Desde el pensamiento complejo
es posible entender los bosques en términos más humanos escapando de las
ataduras mentales de tratarlo como un recurso que sólo es útil en puedan ser
explotados. Finalmente se arma que el respeto a los bosques es una forma de
respetar a la propia humanidad.
Palabras clave: bosques – ética – complejidad – humanismo – pensamiento
complejo
RESUMEN
New approaches to forest management
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de los Estados Unidos tenemos dos
corrientes, una de ellas expresada
por Gifford Pinchot (1865-1946)
que planteaba que la conservación
debería asegurar la equidad en la
distribución de los recursos naturales,
la eciencia en la explotación del
entorno, y desarrollarse sobre una
rme base cientíca (Gudynas,
2002: p. 237). La otra corriente está
expresada por Aldo Leopold (1887-
1948) que promovía la ética de la
tierra que incluye el amor, respeto y
admiración por ella (Gudynas, 2002:
p. 250). Se podría decir entonces que
la corriente principal de pensamiento
del sector productivo forestal peruano
en la actualidad se adscribe más a los
enunciados de Gifford Pinchot.
Aunque en el Perú, hay un
interesante avance respecto a la
incorporación del manejo forestal
sostenible todavía la discusión no ha
ingresado lo suciente en lo que se
está considerando la forestería social
o forestería de valores múltiples.
Asimismo, la forestería orientada
al reencuentro con la naturaleza
es extremadamente marginal.
A abril del 2019 sólo habían 10
operaciones forestales certicadas
con una supercie de 774,678.58
ha (FSC Perú, 2019). Aunque en
sentido estricto en estas operaciones
forestales certicadas todavía está
pendiente una mayor base técnica y
cientíca que asegure que el manejo
silvicultural asegure la sustentabilidad
ecológica del manejo forestal ya es un
avance signicativo respecto al manejo
forestal que se realizaba a nes del
siglo pasado (Trujillo, 2018). Se podría
decir entonces que en el sector forestal
productivo peruano ha habido un
interesante proceso de modernización
tecnológica pero siempre en el marco
del sistema económico capitalista
dominante.
La corriente principal de
pensamiento en el sector forestal en
el Perú se ubica en un paradigma
simplicante que puede ser
caracterizada como disyuntiva,
reductiva, lineal y determinista.
Asimismo, la ontología central en la que
se sustenta el desarrollo productivo
forestal reere a la separación del ser
humano de la naturaleza por tanto
reduce los bosques a fuentes de bienes
y servicios que deben entrar al mercado
para que contribuyan al desarrollo
económico. Esta disociación entre el ser
humano y el bosque está provocando
que generalmente los bosques se
aprovechen con un fuerte énfasis
económico en nombre del crecimiento
económico y la contribución de los
bosques al desarrollo pero debilitando
las consideraciones sociales y
ambientales. En tal sentido se puede
reconocer en la mayoría de los casos
enfoques de sustentabilidad débil.
El presente artículo tiene el objeti-
vo de reexionar sobre los principales
aportes de las corrientes de pensa-
miento emergentes que podrían ins-
cribirse en la fase de forestería social
o forestería de valores múltiples y de
reencuentro con la naturaleza. Estas
nuevas formas de interrelación con los
bosques tienen una perspectiva bio-
céntrica e incorpora la ética del cuida-
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do. Recoge además expectantes resul-
tados de la ciencia moderna sobre la
sintiencia en los animales y la sensibi-
lidad de las plantas lo que genera nue-
vos elementos para pensar, recuperar
o fortalecer una ética forestal a partir
de la ampliación de la comunidad mo-
ral (que no se reduce exclusivamente a
los humanos). Adicionalmente se con-
sidera una perspectiva de complejidad
y de pensamiento complejo que religa
los conocimientos de una diversidad
de fuentes y formas de pensamiento.
En el país se han realizado diversos
diagnósticos para promover el desa-
rrollo forestal pero prácticamente sin
ingresar a la revisión de las creencias y
valores que subyacen a los discursos.
En tal sentido queda mucho por inves-
tigar respecto a la interrelación entre
paradigmas-pensamientos-sentimien-
tos-manifestaciones (discursos, narra-
tivas, prácticas, actitudes, comporta-
mientos). En esta misma perspectiva,
es importante que se puedan conocer
los diversos valores que motivan a los
diversos actores involucrados en el de-
sarrollo forestal que no se reduce sólo
a los productores forestales si no de
manera amplia a la sociedad.
Los valores son muy importantes
porque forman la base de las creencias
y modelos mentales con los cuales
las personas y los grupos humanos
se acercan a la realidad por lo tanto
aluden a la ética. Los valores no
son estáticos y que cambian con el
tiempo (Jones et al., 2016). Por ello, es
necesario reconocer y hacer explícitos
estos valores para ayudar a que
uyan procesos de diálogo social más
participativos y transparentes.
MATERIALES Y MÉTODOS
El presente artículo ha sido
generado a partir de la revisión de
documentos de gestión del sector
forestal peruano y artículos cientícos
en español e inglés relativos al tema de
investigación. Además, las reexiones
forman parte de una amplia experiencia
de los autores con los bosques, de más
de 20 años, desde una perspectiva de
la Ingeniería Forestal y del Derecho
Ambiental y Forestal.
Las limitaciones del estudio reeren
a que la disponibilidad de artículos
cientícos sobre ética forestal es muy
escasa en tanto predomina una visión
más convencional orientada al “manejo
sostenible de los bosques” en su versión
de primacía de las consideraciones
económicas. Aunque en el Perú
existe un fuerte sector denominado
conservacionista y un grupo minoritario
que promueve el reencuentro con la
naturaleza este artículo se enfoca
principalmente en lo que de manera
genérica podría ser tipicada como
grupo productivo forestal en el que
conuyen los propios productores
forestales, profesionales forestales,
la administración pública forestal
y la cooperación internacional que
apoya estos esfuerzos orientados a la
productividad y competitividad forestal.
Aspectos éticos: Los autores
declaran que se cumplió con toda
las normatividad ética nacional e
internacional.
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RESULTADOS
El marco epistemológico del sector
productivo forestal
La tradición de manejo forestal
de la que usualmente se derivan
los conocimientos profesionales
es fundamentalmente europea
y norteamericana de la fase de
desarrollo histórico rendimiento
sostenido y manejo forestal sostenible
centrado en la madera, por lo tanto
las principales características de su
marco epistemológico son:
a) El ser humano está separado de la
naturaleza.
b) La naturaleza está puesta al servicio
del ser humano y por tanto no hay
ningún problema con explotarla.
c) El ser humano está dotado de
conciencia, posee conocimientos y
dignidad que lo hace superior a las
plantas y animales.
d) Las plantas son seres sin pensa-
miento, conciencia o comunicación.
e) Las plantas son materia prima y
son relevantes para el ser humano
en tanto le sean útiles.
Se podría decir entonces que el
paradigma epistemológico dominante
del sector productivo forestal se
ubica en una perspectiva cartesiana,
mecanicista y positivista. No cabe duda
que este paradigma del conocimiento
ha sido fundamental para los grandes
avances de las ciencias forestales
pero que frente a la complejidad de
los bosques como socioecosistemas
o sistemas socioecológicos muestra
serias limitaciones.
Considérese además dos
perspectivas para revisar estas
premisas convencionales de las
ciencias forestales: una cultural y otra
cientíca.
Con relación a la perspectiva
cultural, Wolf (1987) muestra la
existencia de múltiples y complejas
formas históricas de intercambio o
conexiones que marcan la génesis y
consolidación del mundo moderno.
La explicación basada en la
concepción de los procesos sociales
como absolutamente autónomos y
autocontenidos no es capaz de sostener
un conocimiento que aprehenda la
real y permanente dinámica de lo
social, lo político y lo cultural. Se trata
de un mundo global donde entender
las transformaciones, adaptaciones
y disolución de las distintas formas
de organización social requiere una
visión compleja de la convivencia y las
relacionamiento sociales colectivas.
Así, por ejemplo, Edward Said habla
de la perspectiva etnocéntrica desde
la que Europa construye una visión
de aquello que percibe es el Oriente,
su sociedad y la relación que debe
establecerse con los europeos.
Desde la perspectiva cultural
las premisas a) y b) son relativas
y más propias del Occidente judío
cristiano heredada a través de Roma
y su conversión al cristianismo y
luego la tradición europea, mientras
que las cosmovisiones de los pueblos
indígenas del mundo, tanto en Oriente
como en los pueblos indígenas,
americanos, asiáticos y africanos, el
ser humano y la naturaleza no forman
categorías separadas, es más, el ser
humano es naturaleza, o no existe la
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idea de naturaleza como ente separado
pues, lo único que existe es la vida,
en la cual seres humanos, plantas,
animales y elementos abióticos forman
un todo relacionado de parientes.
Las premisas c) y d) no son
muy diferentes de los argumentos
planteados por de Sepúlveda (1941),
entre otros, en el siglo XVI en su
debate jurídico político y ético con
de Las Casas (1975) sobre negar la
humanidad de los indoamericanos y,
por tanto, el derecho de los españoles a
hacer la guerra a los indoamericanos y
someterlos por la fuerza de las armas y
la barbarie negando su derecho a una
negociación entre Estados, al respeto
de los linajes reales indoamericanos
entre otros aspectos que permitieron
cosicar a nuestros antepasados y
decidir sobre su modo de vida, derechos
sobre los recursos y su relación con el
Estado colonial español.
En tanto que en el marco
epistemológico de la premisa e) está
muy relacionada con el concepto de
recursos. Shiva (1996) nos dice que en
esta visión la naturaleza es despojada
de su poder generador, se la convierte
en un depósito de materias primas
que esperan ser transformados en
insumos para la producción gracias al
capital y la tecnología. En esta lógica
la creatividad y diligencia humanas
impartirán valor a la naturaleza. Esta
perspectiva utilitaria es propia del
modernismo economicista que lleva a
autores sin evidencia a ir aún más allá
que Hardin (1968) y proponer que ‘sólo
se dan problemas de degradación del
entorno en donde no hay propiedad, en
donde las estructuras de la propiedad
están insucientemente denidas o
en donde los derechos de propiedad
existentes no son respetados o no
están protegidos...’ (Quirós, 1989).
Así pues ‘...la teoría económica se
ha transformado [...] en un paradigma
que pr
etende connar los límites del
conocimiento cientíco aceptable
a los correspondientes a la escuela
neoclásica dominante.’ (Lefeber,
1991). Por suerte llegó Ostrom (1990)
quien después de haber revisado
1500 casos de experiencias de manejo
de recursos de uso común de larga
duración identicó 8 principios que
explican el éxito de estas estrategias
de gestión sostenible de bienes
comunes, es decir sin propiedad
privada. Así, Hardin (1998) revisó su
texto seminal y propuso que después
de leer a Ostrom era claro que sus
reexiones de 1968 se referían a bienes
comunes no manejados. De modo
que es fundamental comprender que
casi 50 años de promoción irrestricta
de derechos de propiedad se apoya
en una imprecisa comprensión de la
realidad que pasa por alto esquemas
de gestión exitosa de bienes comunes
forestales, marinos, lacustres, entre
otros, ejercidos por poblaciones rurales
o periurbanas en los cinco continente
s.
No obstante, los procesos de
reexión tanto en Europa como en
Estados Unidos no se han quedado
únicamente en una visión maderera.
Como ya lo señalaba Bengston a nes
del siglo pasado (1994: p. 515):
New approaches to forest management
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El paradigma social dominante que
enfatizaba el crecimiento económico,
control de la naturaleza, fe en la
ciencia y la tecnología, amplias
reservas de recursos naturales, la
sustitución de los recursos y el papel
dominante de los expertos en la toma
de decisiones ha cambiado a un nuevo
paradigma ambiental incluyen al
desarrollo sostenible, la armonía con
la naturaleza, el escepticismo hacia las
soluciones cientícas y tecnológicas,
el reconocimiento que los recursos
naturales son nitos y que existen
límites a la sustitución y un fuerte
énfasis en la participación pública en
la toma de decisiones.
Quiere decir entonces que el nivel
de reexión en el Perú en el sector
productivo forestal no está siguiendo
las discusiones internacionales sobre la
necesidad de favorecer una perspectiva
que considere la perspectiva de los
múltiples valores de la sociedad que
no se quedan únicamente en el interés
maderero. Habría que reexionar por
qué hasta ahora no se ha logrado
resolver con éxito que el desarrollo
forestal sostenible además de una
meta sea una realidad.
Ampliando la comunidad moral
Actualmente se ha incorporado en
el debate el carácter sintiente de los
animales superiores (Rincón, 2018) y
el reconocimiento de la sensibilidad
de las plantas. Desde una perspectiva
cientíca se encuentra ahora que las
plantas son seres que poseen hasta
quince sentidos, perciben la realidad,
tienen la capacidad de aprender y
tomar decisiones, resolver problemas,
generar respuestas adaptativas,
comunicarse con otras plantas y
animales, reconocer a sus parientes e
incluso manipular a los animales en
benecio de su propia reproducción
(Marin-Loaiza & Céspedes, 2007;
Mancuso & Viola, 2013; Gonzáles,
2016; Mancuso, 2015; Fajardo & de
Brito, 2017; Croeze, 2018).
La ciencia está demostrando cada
vez con más evidencia que las plantas
desarrollan los medios para comunicarse,
protegerse y adaptarse al entorno.
Gorzelak et al. (2015) consideran a
la red de micorrizas como ecológica y
evolutivamente signicativa debido a
sus efectos positivos sobre la aptitud
de las plantas y hongos miembros. La
evidencia muestra que esta red inuye
en la supervivencia, el crecimiento,
la siología, la salud, la capacidad
competitiva y el comportamiento de
las plantas y los hongos vinculados
en la red. Cada vez más se comprende
que la red de micorrizas permite una
comunicación planta-hongo-planta, y
puede implicar señalización bioquímica
(Song et al., 2010; Babikova et al.,
2013 citados por Gorzelak et al., 2015),
transferencias de recursos (Francis &
Read, 1984; Simard et al., 1997a, b; He
et al., 2009; Teste et al., 2009 citados por
Gorzelak et al., 2015) o señales eléctricas
impulsadas por el potencial de acción
(Baluska et al., 2006; Kai et al., 2009
citados por Gorzelak et al., 2015). Las
respuestas de las plantas y los hongos
a est
a comunicación son rápidas
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y, por lo tanto, pueden describirse
como respuestas conductuales, lo que
permite reenfocar la comprensión del
signicado de la red de micorrizas a
través del lente del comportamiento
de la planta. Así la red de micorrizas
puede inuir en el comportamiento
de las plantas, aun cuando aún hay
lagunas en la comprensión de estos
patrones y procesos.
Poco a poco vamos comprendiendo
como la comunidad vegetal también
está dotada de formas particulares de
conciencia y, por tanto de dignidad, lo
que lleva a replantear la interrelación
con las plantas. Al respecto Stadler-
Kaulich (2017, p. 1) señala que siendo
la planta un ser vivo con amplia
semejanza con el hombre, debería
ser tratado con el mismo respeto y la
dignidad pertinente como lo exigimos
para nosotros mismos. Así a la
necesaria apelación ética al respeto de
las sociedades humanas dependientes
de los bosques (Macqueen, 2005) se
suman ahora las consideraciones
éticas desde las ecología y la ciencia
forestal por las plantas y animales
como seres que merecen respeto un
mayor respeto moral de aquel que
hemos venido dándoles desde los
tiempos del derecho romano. Como
señala Sotil (s.f) se necesita desarrollar
una nueva ética en las relaciones ser
humano-naturaleza. En la misma
dirección Soria & Summers (2017)
consideran que debido al cambio
epistemológico que se requiere para
enfrentar el cambio climático surge
la necesidad de formular un nuevo
paradigma para abordar la relación
con la naturaleza.
Esta nueva perspectiva de la
sensibilidad de la vida en diferentes
escalas y magnitudes genera una
situación distinta de la que hasta
ahora ha predominado en el manejo
forestal maderero. Hablar de manejo
forestal sostenible signicaba en buena
cuenta tomar las consideraciones del
caso para asegurar que el bosque
mantenga su capacidad productiva
y reproductiva pero, más allá de
técnicas silviculturales para favorecer
la reproducción y el incremento de
la biomasa orientada a la cosecha, el
espíritu de estas intervenciones no
puede ser catalogado como respeto
profundo al bosque.
Aun cuando el concepto de
manejo forestal sostenible ya es un
avance respecto a una concepción de
rendimiento sostenido ambas todavía
se inscriben en una concepción que
privilegia la dimensión económica,
el aporte del sector forestal al PBI
nacional pero no necesariamente está
pensado en el bienestar de todos los
actores involucrados y menos en el
bienestar de los no humanos, por ello
el tema de la ética forestal ha quedado
relegado.
Reconocer que las plantas y
animales tienen la capacidad de
comunicarse remite al discurso
asociado con los derechos de la
naturaleza, que aparece para un
sector de la mentalidad occidental aún
como una propuesta jurídica forzada
que responde según estos críticos
más a posiciones culturalistas o
ideologizadas.
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Bases para un nuevo paradigma
epistemológico forestal
Un nuevo marco epistemológico
forestal requiere indudablemente
del concurso de la ética ambiental o
ética forestal. En términos losócos
el término “ética” como lo señala
Gamborg (2001, p. 15), se puede
utilizar para denotar el estudio
sistemático de lo que es moralmente
correcto de lo que no es. En tal sentido
la ética siempre está orientado por lo
que debería ser y no tanto por lo que
es. Especícamente, la ética ambiental
es una ética aplicada que reexiona
sobre los fundamentos de los deberes
y responsabilidades del ser humano
con la naturaleza, los seres vivos y las
generaciones futuras (Lecaros, 2013:
p. 177). Especícamente, la ética
biocéntrica se basa en asignar un
valor intrínseco a la vida (Des Jardín,
2001: 135).
Consecuentemente, desde la
perspectiva de una ética ambiental se
tendría que hablar entonces de justicia
interespecíca:
La justicia interespecíca tiene
que ver con la idea de hospitalidad
biosférica, que nos recuerda que
somos una especie dependiente de los
procesos de la ecósfera que desarrollan
otros seres vivos, y que no debemos
apropiarnos de modo desigual del
espacio ambiental que compartimos
(Lecaros, 2013: 183).
Es por ello que corrientes como el
especismo plantean que los animales
no deben ser motivo de subestimación
o desprecio por el hecho de no ser
humanos. Este concepto que alude
a diferenciar seres superiores de
otros inferiores también se aplica a
las plantas y se inscribe en la misma
lógica que el racismo o el sexismo
(Rivero, 2013).
Estos conceptos han sido ya
recogidos en La Carta de la Tierra
(2019), adoptada por el Consejo de la
Tierra en marzo de 2000. En el tema
de la integridad ecológica esta carta
considera los siguientes principios: i)
Proteger y restaurar la integridad de
los sistemas ecológicos de la Tierra,
con especial preocupación por la
diversidad biológica y los procesos
naturales que sustentan la vida, ii)
Evitar dañar como el mejor método
de protección ambiental y cuando
el conocimiento sea limitado,
proceder con precaución, iii) Adoptar
patrones de producción, consumo y
reproducción que salvaguarden las
capacidades regenerativas de la Tierra,
los derechos humanos y el bienestar
comunitario, y iv) Impulsar el estudio
de la sostenibilidad ecológica y
promover el intercambio abierto y la
extensa aplicación del conocimiento
adquirido (Macqueen, 2005). Es
sintomático que en la Carta de la
Tierra haya menciones especícas
a las palabras amor, compasión,
palabras que no aparecen ni en la
Declaración autorizada, sin fuerza
jurídica obligatoria, de principios para
un consenso mundial respecto de
la Ordenación, la Conservación y el
Desarrollo Sostenible de los Bosques
de todo tipo (NU, 1992).
Hay que tener presente que el
Artículo 146 de la Ley Forestal y de
Arce-Rojas & Soria-Dall’Orso
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Fauna Silvestre (Ley 29763) que
establece las infracciones a dicha
ley ya considera la depredación o
exposición al peligro y daño de los
recursos forestales y de fauna silvestre
como una infracción, sea que se realice
o no en un título habilitante. Es decir
la Ley 29763 ya tiene la sensibilidad
ética básica para comprender la
necesidad de no exponer al peligro la
comunidad biótica vegetal forestal.
Es decir hay un sustento legal básico
en el marco regulatorio forestal
nacional que requiere un mayor
desarrollo con mucha ponderación
y criterio para asegurar un marco de
cautela y promoción de esas múltiples
interrelaciones del mundo vegetal
que la ciencia occidental comienza
a descubrir en su lenguaje de una
lógica técnico cientíca (Said,1990).
Es necesario destacar que en las
lenguas y cosmovisiones indígenas ya
hablan desde antaño de las múltiples
interacciones entre los seres vivos,
consideran que la espiritualidad que
es una sola humana y no humana
y plantean la necesidad de respetar
límites y reglas básicas que eviten
exponer al peligro a la vida y a la
comunidad biótica y abiótica.
La consecuencia práctica de esta
profundización del entendimiento
sensible de la comunidad biótica lleva
a incorporar el cuidado y el respeto
en el aprovechamiento forestal más
allá de lo que hasta ahora había
sido exigido desde los estándares del
manejo forestal sostenible que en
buena cuenta todavía sigue inscrito
en el paradigma de bosques para el
crecimiento económico y el desarrollo
forestal sostenible con primacía de las
consideraciones económicas. Se trata
entonces tanto de incorporar la ética de
la tierra como la ética del cuidado mutuo
entre el ser humano y la naturaleza, un
mutualismo tan claramente expresado
en la relación entre las raíces y las
micorrizas. No se trata únicamente
de consideraciones silviculturales,
sino fundamentalmente, de cómo
revisamos nuestras relaciones entre
humanos, y entre humanos y la
naturaleza con la nalidad de poder
garantizar la continuidad de la vida
(Soria, 1993; Soria & Summer, 2017).
Estas discusiones, relativamente
nuevas para el Perú, no son ajenas
en Europa y Estados Unidos. Para
Bengston (1994: p. 517) el objetivo de
la gestión forestal no es sólo garantizar
la provisión de bienes forestales sino
también mantener las cualidades
estéticas de los bosques naturales
y de lograr una mejora social y
económica. En tal sentido se requiere
que la gestión forestal tome en cuenta,
además de la dimensión económica, las
dimensiones sociales, políticas, éticas,
culturales y cientícas (Bengston,
1994). De una mirada enfocada al
rendimiento sostenido de productos
forestales se ha pasado a un enfoque
del reconocimiento del uso múltiple de
los bosques (Gamborg, 2001).
Desde esta perspectiva no es
posible quedarse anclados en la
perspectiva reduccionista comercial
de hablar sólo de negocios verdes,
bionegocios o conservación productiva
que mantienen la separación del
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PAIDEIA XXI
ser humano con la naturaleza,
mercantilizan y cosican la naturaleza
sino que es necesario avanzar en la
propuesta de intervención y capacidad
de aporte para dar un carácter mucho
más profundo a la relación con la
naturaleza. Así, si bien lo comercial
tiene la capacidad de generar ingresos
económicos, la meta no debe quedarse
en la mera generación de ingresos
económicos si no avanzar hacia
la generación y regeneración de la
vida para atender a una estrategia
más completa de interacción con
los bosques y sus poblaciones para
que sea efectivamente un desarrollo
sostenible diverso y adaptado a la
variedad de los ecosistemas forestales
y las poblaciones que los habitan con
la nalidad de mantener la vida y su
calidad en el planeta.
Los recursos económicos sirven
para generar condiciones que pueden
ser negativas o positivas, así desde
una perspectiva más humanista con la
naturaleza se busca que esos recursos
sirvan para atender las necesidades de
otras espiritualidades, conocimientos
y formas de ser humanas y no
humanas. Esto es lo que Escobar
(2014) ha denominado las ontologías
relacionales o la necesidad de
reconocer que la ontología disyuntiva
de la sociedad y la naturaleza no es
la única ontología existente. Téngase
presente además que la biodiversidad
forestal está asociada a la diversidad
cultural. Por ello es importante
reconocer el papel de la diversidad en
la capacidad adaptativa y de resiliencia
de los ecosistemas forestales.
DISCUSIÓN
No creamos ciencia siendo
intermediarios de modelos teóricos
anti empíricos. Es necesario alejarse
del lugar común de repetir y más
bien es necesario criticar, adaptar
y renovar. Usualmente desde el
discurso dominante en la economía se
nos dice estimulemos la producción
en masa, cuando la naturaleza no
produce en masa sino en diversidad.
Desde la perspectiva de alternativas
al desarrollo la orientación exclusiva
del desarrollo forestal pensando en
mercados de exportación no es la
única alternativa. Es necesario pensar
en múltiples opciones en los que
tengan cabida las opciones a partir de
bosques en pie.
Producto de modelos forestales de
explotación ya hemos afectado el cedro
(Cedrela odorata Linneus, 1753), la
caoba (Swietenia macrophylla King,
1886), la lupuna (Ceiba pentandra (L.)
Gaertn, 1791) y estamos haciendo lo
mismo con el shihuahuaco (Dipteryx
micrantha Harms, 1926). ¿Cuántas
especies más debemos seguir afectando
para decidir tomar acciones decididas
de conservación? El aprovechamiento
forestal y la conservación son
elementos inseparables por más
que en la mentalidad sesgadamente
productivista sean aspectos totalmente
diferentes.
Necesitamos reconocer a los
bosques como socioecosistemas del
cual formamos parte. Necesitamos
que las ciencias forestales se religuen
con la losofía, con la ética, la
estética y las ciencias de la vida.
Arce-Rojas & Soria-Dall’Orso
48
PAIDEIA XXI
Sólo así podremos hablar de ciencias
forestales con conciencia, con sentido
de trascendencia y de sostenibilidad.
Es la manera cómo el pensamiento
complejo nos ayuda a entender los
bosques en términos más humanos
escapando de las ataduras mentales
de tratarlo como un recurso que sólo
es útil en tanto podamos explotarlo. El
respeto a los bosques es una forma de
respetarnos a nosotros mismos.
Necesitamos que los forestales no se
queden en una visión antropocéntrica,
aparentemente humanista, sino que
amplíen su sentido de comunidad
moral incluyendo a los bosques
(Rolston & Coufan, 1991: p. 39).
No se trata de negar la posibilidad
de aprovechar lo que bondadosamente
ofrece la naturaleza sino de aprovechar
estos bienes y seres con el respeto que
merece la supervivencia de la especie, el
ecosistema en que habita las múltiples
relaciones con las otras especies con
que cohabita un ecosistema, entre
otros factores. Desde esta perspectiva
es más fácil comprender cuando los
pueblos indígenas piden permiso para
entrar a un cuerpo de agua, para cazar
o colectar frutos y plantas, y retribuyen
esparciendo semillas, no cazando las
hembras, y agradecen a la naturaleza
por la mutua crianza.
Por tanto, es necesario abrir los
brazos del espíritu y pensamiento y
reconectarse con la esencia espiritual
para replantear la percepción y
categorización de la naturaleza y
descubrir el potencial de sus bondades
disponibles más allá de la perspectiva
economicista de recursos, servicios
o gestión para asegurar que se siga
teniendo bosques y ecosistemas
forestales que sean beneciosos para
sí y para la humanidad.
Se entiende que habrá sectores del
sector privado, público y académico
inclusive para quienes esta propuesta
de comunión con la naturaleza podrá
sonar poética e incluso ridícula e ilusa.
No obstante, la grave crisis civilizatoria,
las condiciones cambiantes del
clima, llevan a una crisis de las
propuestas epistemológicas, políticas,
ambientales que hacen indispensable
revisar las causas estructurales que
han llevado a esta situación que afecta
la biocapacidad de la tierra y atenta
contra el bienestar de millones de
personas en el mundo. No se puede
generar soluciones transformadoras si
es que en realidad no se explora nuevas
posibilidades de pensar, sentir y decir,
armando la necesidad de discrepar
con los errores y de desmarcarse
de las propuestas maniqueas que
buscan categorizar a nuestros países
como proveedores de ciertas materias
primas cuando se está explorando un
universo de posibilidades para superar
los desafíos de la crisis civilizatoria y
climática para ello se considera que es
necesario armar nuevos principios y
descartar atavismos.
Consecuentemente, una ética
forestal requerirá de un esfuerzo
sin precedentes para unir ciencia
con conciencia, ciencia aplicada con
ética aplicada (Rolston & Coufan,
1991: p. 36). Hay que reconocer que
la ética no es única y que abarca un
espectro muy amplio desde el bosque
New approaches to forest management
49
PAIDEIA XXI
como productor de riqueza económica
hasta su conservación por los valores
intrínsecos de la vida (Macqueen,
2004: p. 4). Para poder armonizar
paradigmas y propuestas éticas de
los diversos actores, y establecer
objetivos compartidos, es importante
desarrollar procesos de diálogo ético
en el que puedan participar los que se
benecian como los que se perjudican
de una particular forma de intervención
sobre los bosques, los directamente
involucrados como los actores que
hacen suyos el destino de los bosques
(Macqueen, 2004: p. 2; Bengston,
1994: p. 518). La perspectiva que
privilegia al bosque únicamente como
fuente de productos
forestales no puede
ser la única. Esto es especialmente
válido para países como los nuestros
con una alta diversidad cultural donde
conceptos como la ontología relacional
tienen sentido (Escobar, 2005).
DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE
INTERÉS
Los autores dejan constancia que el
presente artículo no tienen conictos
de interés con la presente publicación.
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Received March 27, 2019.
Accepted May 5, 2019.