Resumen

En nuestro país, las relaciones de producción capitalistas sólo se pudieron establecer de manera significativa durante las primeras décadas del siglo XX en base a las inversiones capitalistas en los sectores agro extractivos bajo la llamada «economía de enclave». Dentro de estos sectores, el azucarero fue uno de los más importantes por su dinamismo, expansión y fuente de poder político de la oligarquía agro-exportadora. La expansión del latifundio azucarero, por la apropiación de tierras comunales y absorción de pequeños y medianas empresas agrícolas; la introducción de innovaciones tecnológicas y la utilización en forma masiva de mano de obra semi-proletaria, a través del sistema de enganche, fueron creando las bases para el surgimiento del proletariado y el consiguiente sindicalismo cañero.